Cómo aprovechar la diversidad cultural de tus estudiantes y crear una atmósfera motivadora hacia el estudio

Todo programa que pretenda enseñar una lengua extranjera no puede obviar los contenidos culturales de la comunidad hablante a la que pertenece esa lengua. Evitar las generalizaciones y los estereotipos culturales, mantener una actitud abierta hacia el cambio, olvidarnos del etnocentrismo y aceptar parcialmente el relativismo cultural puede ayudarnos a que la comunicación con los miembros de otras culturas se realice con éxito y que se produzcan un número muy limitado de “malentendidos” provocados por nuestra diferente visión de la realidad.

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La cultura no ha sido nunca un concepto fácil de definir. En occidente, la palabra “cultura” tal y como la entendemos hoy, aparece en el siglo XVIII. El enfoque que utilizaremos en este trabajo es aquel que define la cultura como:” un sistema de símbolos compartidos, creados por un grupo de gente para permitirle manejar su medio ambiento físico, psicológico y social” (Asunción 1986).

La cultura se manifiesta y se construye mediante la interacción entre las personas y como esta es una creación del ser humano, el término jamás podrá estar definitivamente construido ya que siempre está en proceso de construcción. Partiremos por tanto de un concepto interaccionista y comunicativo de la cultura, entendiéndola como un elemento variable y dinámico que proporciona el contexto adecuado para que surja la comunicación entre las comunidades de vida.

Históricamente el Reino Unido ha sido una nación en la que diferentes comunidades han encontrado el lugar adecuado para establecerse. Fue a partir del siglo XX, y muy especialmente a partir de la segunda guerra mundial, cuando cientos de comunidades provenientes de Europa y del Commonwealth conformaron un mosaico cultural cuya variedad étnica y racial ha hecho de esta nación una de las más multiculturales del viejo continente.

Los últimos datos del Office for National Statics correspondientes al censo del 2011, indican que el 13% de la población (7.5 millones) de los residentes permanentes en Inglaterra y Gales nacieron fuera del Reino Unido. Una vez más, los indios son la comunidad mayoritaria del país, seguidos por polacos y pakistaníes (ver gráfico 1).

Gráfico 1

Un dato especialmente interesante que se deriva del análisis del censo es que Inglaterra y Gales no ocupan los primeros puestos dentro del ranking de naciones de la Unión Europea con mayor número de residentes nacidos fuera de sus fronteras. El primer lugar le corresponde a Luxemburgo, seguido de Chipre y Lituania. Para encontrar a Inglaterra y Gales tenemos que descender hasta el noveno puesto, inmediatamente después de España. (Ver gráfico 2).

Gráfico 2

Asumir la concepción interaccionista de cultura supone aceptar que no hay culturas mejores ni peores; asumiendo que no hay jerarquías entre culturas y que todas ellas son dignas y merecedoras del mismo respecto. (Rodrigo 1999). Somos conscientes de que en ocasiones pueden producirse fricciones entre culturas provocadas en su mayoría por malentendidos en la interpretación de los mensajes emitidos por parte de cada comunidad cultural. El éxito o fracaso de una comunicación dentro de un contexto intercultural o pluricultural requiere un mínimo de conocimiento sobre la otra u otras culturas y también en ocasiones, no pocas dosis de esfuerzo para comprender la complejidad de algunas creencias culturales.

Ni siquiera una sociedad multicultural como la británica ha podido librarse de grupos fundamentalistas que buscan interesadamente seducir ideológicamente a una parte de la población mediante soflamas xenófobas. Es el caso del Partido Nacionalista Británico quien pretende mostrar la cultura británica como pura y superior basando su programa político en una visión estática y esencialista de la cultura. Pretender reafirmar la propia cultura mediante la negación del resto no es un fenómeno nuevo; ha ocurrido desde hace siglos y ha sido fuente y origen de conflictos con desastrosas consecuencias.

El novelista y ensayista francés, Amir Maalouf, ha sido quien mejor reflejó la problemática cultural desde la perspectiva de la identidad personal a través de su libro Identidades Asesinas. El término “identidad” empieza reflejando una aspiración legítima, y de súbito se convierte en un instrumento de guerra utilizado por los “cabecillas” de cada comunidad que defienden una identidad “tribal” “auténtica” y “verdadera” frente a la intrusión de otras culturas.

Aquellos que creen en la pureza y en la autenticidad de la “identidad británica” se sorprenderían al conocer como uno de los símbolos culinarios de la cultura británica, el Fish & Chips, proviene de los judíos españoles y portugueses; o como la bebida nacional: la cerveza, ya se consumía hace 6.000 años en Egipto, o incluso como los tradicionales Pubs ingleses no son sino una adaptación moderna de las tabernae de la época romana.

Simplemente haciendo una mirada pluricultural a nuestro alrededor basta para darnos cuenta de:” la cantidad de manifestaciones culturales que se consideran como propias y que tuvieron su origen en comunidades de vida que en la actualidad se las considera culturalmente distintas” (Rodrigo 1999).

La religión cristiana sigue siendo la mayoritaria para el 59.3% de la población, dato que coincide con los resultados de la radiografía sociocultural de mi entorno; la segunda religión con mayor número de creyentes en Inglaterra y Gales es el Islam con un 4.8% de la población. Resaltar que casi un cuarto de la población declara no tener religión. Es igualmente significativo el descenso que ha sufrido el número de personas que se consideran cristianas desde el 2001 hasta el 2011 (pasando de un 71,7% a un 59,3%); (ver gráfico 3).

Grafico 3

Este dato contraste con el avance que en estos diez años ha tenido el número de acólitos del Islam. (Ver gráfico 4).

Grafico 4

La práctica totalidad de los miembros de las comunidades de las que formo parte admiten la importancia de poder comunicarse y de acceder a la información que necesitan en cualquier momento y situación. Reconocen que la producción, reproducción y distribución de la información es uno de los principios constitutivos de la sociedad actual. Expresan distanciamiento y desconfianza hacia sus representantes políticos, hecho que obtuvo su materialización en el alto número de abstenciones de las pasadas elecciones del 2010. Ninguno de los entrevistados se considera patriota pero más de la mitad de ellos reconocen que tras las Olimpiadas de Londres 2012 han vuelto a mostrar sin perjuicios los símbolos nacionales de su país.

La familia ha ocupado un papel protagonista dentro de la sociedad española, no en vano sigue siendo la institución más valorada por la mayoría de los españoles (ver gráfico 5), por encima de la religión y la política.

Gráfico 5

Es a través de la familia, como la cultura de una sociedad se transmite de generación a generación transmitiendo así los principios éticos y morales en los que hemos sido educados. En ocasiones, las palabras “ética” y “moral” se utilizan como si fueran sinónimos cuando ni mucho menos es así. Cuando hablamos de “moral” nos estamos refiriendo al conjunto de principios que hemos adquirido por asimilación de las costumbres y valores de nuestro ambiente. También se refiere a las normas que se nos imponen en esos ambientes, con base en la autoridad moral. En cambio, cuando hablamos de “ética” de lo que estamos hablando es, según el DRAE:” del conjunto de normas morales que rigen la conducta humana”, por tanto, la ética sería el intento de llevar esas normas de conducta y esos principios de comportamiento a una aceptación consciente, basada en el ejercicio de nuestra razón.

Los principios de carácter ético que intento respetar en todas las actuaciones de mi vida son: el Principio de autonomía individual, según el cual todo individuo es dueño de su destino y responsable de sus decisiones. Principio de igualdad (el cual fue elegido por más de la mitad de los entrevistados en mi radiografía sociocultural) que considera que todos los ciudadanos somos libres e iguales en derecho y obligaciones. El axioma: “no hagas a otro lo que no quieras para ti”, expresa la estricta reciprocidad en las relaciones humanas. Estos, junto con la idea del trabajo y sacrificio como única manera de lograr objetivos, han sido los valores y principios que mi familia me ha transmitido; y los cuales – dicho sea de paso – estoy orgulloso de haber asumido como propios.

El contacto de dos o más lenguas dentro de una comunidad de hablantes es una de las múltiples y enriquecedoras consecuencias de un mundo que cada día está más globalizado e interconectado. Desde el punto de vista lingüístico, psicológico y social se han propuesto diferentes explicaciones de lo que es un bilingüe. La definición tradicional (Hammers & Blanc, 1989) señala que el bilingüe tiene o usa dos lenguas, especialmente habladas con la fluidez característica de un hablante nativo; además, las usa habitualmente y con el control de un nativo.

Se calcula que más de la mitad de la población mundial es bilingüe funcional. Me incluyo dentro de ese 50% porque tengo la capacidad de comunicarme de forma independiente y alterna en dos idiomas: español e italiano. Cada uno de ellos, los utilizo en función de la situación comunicativa en la que me encuentro. A excepción del español, que es mi lengua materna, aprendí la L2 siendo ya adulto con las dificultades que ello supone y que veremos a continuación.

En relación a la edad, el lingüista y neurólogo alemán Lenneber, desarrolló en 1967 la hipótesis del período crítico según la cual: la capacidad para adquirir el lenguaje merma al alcanzar la pubertad dado que el cerebro pierde plasticidad, circunstancia que implica una disminución sensible de la capacidad para aprender una lengua. Aceptando por vía de hipótesis la teoría de Lenneber, podríamos concluir que los estudiantes adultos difícilmente llegarán algún día a alcanzar el nivel nativo en el uso de lenguas extranjeras.

Otro factor no menos importante a la hora de cuantificar el éxito o fracaso en este proceso del bilingüismo es la motivación. De todas las variables afectivas, la motivación destaca como uno de los elementos más importantes dentro de la clase de L2; según Gardner y MacIntyre (1993:4) la motivación es:” el conjunto de factores que incluye el deseo de lograr un objetivo, el esfuerzo dirigido a esa consecución y el refuerzo asociado con el acto de aprendizaje”.

Con respecto al bilingüismo social en el Reino Unido hay que destacar las siguientes características. Mayoritariamente existe un grupo monolingüe dominante y otros bilingües de carácter minoritario. Un ejemplo sería el idioma el gaélico escocés, lengua oficial de Escocia junto al Inglés desde el 2005. El gaélico escocés es enseñado en las escuelas y el gobierno regional promueve activamente su difusión intentando aumentar el número de alumnos que lo estudian cada año. Otro idioma que goza del estatus oficial junto al inglés es el galés; hablado en el País de Gales por un 22% de la población.

En Inglaterra, los resultados del censo escolar elaborado por el Departamento de Educación indica que uno de cada seis estudiantes de primaria no habla Inglés como primer idioma; esto supone que 577,555 alumnos utilizan diariamente dos lenguas como mínimo. Muy parecida es la situación en la educación secundaria donde uno de cada ocho estudiantes habla con fluidez más de un idioma.

En 2012 fue Birmingham donde se concentró el mayor número de estudiantes con un total de 60,840 (un 40% del total del censo estudiantil) Tal y como indica Speak to the future, según el censo del 2011 el idioma más hablado aparte del inglés por los estudiantes en el Reino Unido son: Panjabi (113,195), seguido del Urdu (103,730), Bengalí (85,210) y el polaco (47,135).

Los beneficios de ser bilingüe o multilingüe son numerosos. Las personas bilingües son capaces de activar dos idiomas al mismo tiempo, incluso en situaciones en las que solo necesitan uno, aparte son capaces de procesar varias tareas al mismo tiempo y de discriminar la información irrelevante que percibe su cerebro.

Las aulas de ELE son un microcosmos cultural donde conviven estudiantes de diversas culturas; en ocasiones con principios y cosmovisiones enfrentadas. El profesor deberá estar preparado para gestionar situaciones de crisis dentro del aula provocadas por una incomprensión hacia comportamientos de otros estudiantes y evitar en lo posible la aparición de emociones de tipo negativo a través de una comunicación fluida entre estudiantes-profesor y entre los propios estudiantes. Hay que pensar que muchos de nuestros estudiantes quizá sea la primera vez que entran en contacto con personas de otras culturas y religiones; y que esto – comprensiblemente- puede ser una fuente de conflictos y confusiones.

Para superar el “choque cultural”, el docente deberá ser capaz de crear una relación de empatía dentro de la clase. La empatía es:” la capacidad de sentir la emoción que otra persona experimenta. No se trata simplemente de sentir lo que él o ella siente, sino que a través de las emociones aumentar nuestra comprensión” (Rodrigo 1999). En la actualidad existen dos enfoques que tienen en cuenta el desarrollo de la competencia intercultural: el enfoque de las destrezas sociales y el enfoque holístico. En mis clases adopto este último porque entiendo la lengua como un elemento integrante de la cultura y no pretendo que el estudiante renuncie ni a su cultura ni a su personalidad; solamente que sea capaz de superar su etnocentrismo.

En la vida cotidiana funcionamos con una gran cantidad de sobreentendidos, eufemismos,  etc. y en ocasiones hay una distancia casi abismal entre lo que decimos y lo que queremos decir. Si los códigos entre el emisor y receptor no coinciden, es probable que surjan confusiones en cuanto al significado del mensaje, ya que el receptor interpretará algo totalmente diferente a lo que el emisor intenta transmitir. Eco llama a éste tipo de confusión “decodificación aberrante”. Será labor del profesor proveer al estudiante de los medios necesarios para dotarle de la competencia intercultural suficiente que le permita descodificar el significado de los códigos expresados en diferentes situaciones comunicativas.

Dominar una lengua no solo consiste en el conocimiento del código lingüístico sino en la capacidad de saber qué decir, cuándo, cómo y en qué contexto decirlo. Lengua y cultura están interrelacionadas y cada día es más importante desarrollar en nuestros estudiantes una competencia intercultural que les permita entrar en contacto con una nueva cultura evitando o, por lo menos amortiguando, las confusiones y malentendidos que pueden darse en la comunicación.

Bibliografía:

Asunción Lande, N.C. Comunicación intercultural, en Fernández Collado, Dahnke, La Comunicación Humana. Ciencia Social, McGraw-Hill, México, 1986

Gardner, R.C. y Maclntyre, P. D. (1993). “A student’s contributions to second language leaming. Part 11: Affective variables.” Language Teaching, 26, págs. 1-11

Hamers, J. F & Blanc, M.(1989) Bilinguality and Bilingualism, Cambridge, Cambridge University Press.

Maalouf, A. (1999) Identidades Asesinas. Alianza. Madrid. 1999

Marcos, F y García, M.V (2010). Contenidos. Lengua, cultura y bilingüismo.

Rodrigo, M. (1999). Comunicación intercultural. Barcelona. Anthropos

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