Guía para saber si eres un auténtico bilingüe o si solo chapurreas un idioma.

 El contacto de dos o más lenguas dentro de una comunidad de hablantes es una de las múltiples y enriquecedoras consecuencias de un mundo que cada día está más globalizado e interconectado. En contra de lo que puede pensarse, el fenómeno del bilingüismo no es un hecho de reciente aparición, más bien se remonta a los orígenes de la tradición judeocristiana. Descarga gratis el artículo completo en PDF

Más recientemente, en la segunda mitad del siglo XX, el bilingüismo ha sido objeto de estudio desde varios enfoques:

a)    Sociolingüísticamente: implica la convivencia entre dos lenguas dentro de una comunidad de hablantes.

b)    Psicolingüísticamente: el bilingüismo consiste en la posibilidad que tiene el individuo de comunicarse de manera fluida en dos lenguas.

Bilingüe y bilingüismo son dos términos ampliamente usados sin que las personas sepan exactamente qué es lo que quieren decir con cada uno de ellos; es decir, sin precisar los límites de su aplicación (Cohen, 1975).

Desde el punto de vista lingüístico, psicológico y social se han propuesto diferentes explicaciones de lo que es un bilingüe. La definición tradicional (Hammers & Blanc, 1989) señala que el bilingüe tiene o usa dos lenguas, especialmente habladas con la fluidez característica de un hablante nativo; además, las usa habitualmente y con el control de un nativo.

Según Enzo Titone (Titone, 1976:13):” El bilingüismo consiste en la facultad que posee un individuo de saber expresarse en una segunda lengua adaptándose fielmente a los conceptos y estructuras propias de la misma sin parafrasear la lengua nativa. La persona bilingüe posee la facultad de saber expresarse en cualquiera de las dos lenguas sin dificultad cada vez que surge la ocasión”.

Estas definiciones dejan al margen una serie de factores de carácter no-lingüístico que son igual de importantes que el dominio del código. De esta forma, cabe considerar el bilingüismo como un fenómeno multidisciplinar cuyo estudio debe ser abordado desde los aspectos psicolingüísticos y lingüísticos/sociolingüísticos.

Las variables que intervienen en la adquisición-aprendizaje de (al menos dos) lenguas desde la vertiente psicolingüista pueden depender de cada caso en concreto; no obstante, con ánimo de resumir las más importantes destacaremos: edad, contexto y motivación.

Se calcula que más de la mitad de la población mundial es bilingüe funcional, es decir, domina una u otra lengua según el acto comunicativo que se produzca.

Tengo la suerte de ser una persona bilingüe porque tengo la capacidad de comunicarme de forma independiente y alterna en dos idiomas: español e italiano. Cada uno de ellos, los utilizo en función de la situación comunicativa en la que me encuentro: el español, en lo profesional; el italiano; en lo familiar.

Dependiendo de la edad de adquisición de la L2, podemos hablar de: bilingüismo precoz, temprano y tardío. A excepción del español, que es mi lengua materna, aprendí la L2 siendo ya adulto con las dificultades que ello supone y que veremos a continuación.

Varios autores establecen la edad de tres años para diferenciar un bilingüismo temprano de uno tardío (Mc Laughlin, 1984). En relación a la edad, el lingüista y neurólogo alemán Eric Heinz, desarrolló en 1967 la hipótesis del período crítico según la cual: la capacidad para adquirir el lenguaje merma al alcanzar la pubertad dado que el cerebro pierde plasticidad, circunstancia que implica una disminución sensible de la capacidad para aprender una lengua.

Lenneber basaba su hipótesis en argumentos fisiológicos y muy especialmente en un concepto clave: el de la lateración cerebral, relacionado con los hemisferios del cerebro. En síntesis, Lenneber asegura que las zonas cerebrales idóneas para el aprendizaje de un idioma (predominantemente el hemisferio izquierdo) pierden efectividad y por ese motivo, el aprendizaje de la L2 necesita “recolocarse” en otras partes del cerebro con la consiguiente desventaja en relación a la L1.

Aceptando por vía de hipótesis la teoría de Lenneber, cuya veracidad fue confirmada en parte veinte años más tarde gracias a un sistema que convertía las resonancias magnéticas en imágenes; podríamos concluir que los estudiantes adultos, difícilmente llegarán algún día a alcanzar el nivel nativo en el uso de lenguas extranjeras. Lenneber ignoraba otros factores de diversa naturaleza no menos importantes en el estudio de una lengua; a saber: el contexto de aprendizaje, la motivación de los aprendientes, el tiempo dedicado al estudio o la posibilidad de practicar con hablantes nativos.

El proceso de adquisición de una L2 puede producirse dentro de varios contextos: Definiremos por bilingüismo doméstico, aquel en el que cada miembro de la familia (generalmente los progenitores) hablan al hijo en el idioma natal de cada uno de ellos; entendemos por bilingüismo escolar aquel en el que los niños están inmersos en programas de educación bilingüe y, por último, hay que hacer mención a los niños que adquieren una L2 fuera del ámbito escolar y alejados del ámbito doméstico, siendo éste un hecho bastante común en el mundo de los “migrantes”.

Otro factor no menos importante a la hora de cuantificar el éxito o fracaso en este proceso del bilingüismo es la motivación. De todas las variables afectivas, la motivación destaca como uno de los elementos más importantes dentro de la clase de L2; según Gardner y MacIntyre (1993:4) la motivación es:” el conjunto de factores que incluye el deseo de lograr un objetivo, el esfuerzo dirigido a esa consecución y el refuerzo asociado con el acto de aprendizaje”.

Cada estudiante empieza a estudiar un idioma por muy diversos motivos, por ejemplo: económicos (motivación instrumental), o como fue mi caso, culturales (motivación integradora).

En el intermedio, existen multitud de variedades que producen como resultado dos tipos de bilingüismo dependiendo del trato que recibe la L1 (Lambert 1974; Cummins 1983; Hoffmann 1991): bilingüismo aditivo: cuando la adquisición de la L2 refuerza y valora el patrimonio cultural de la L1; y bilingüismo sustractivo: ocurre cuando la adquisición de la L2 va en detrimento de la L1.

Estudiar una lengua no solo consiste en dominar unos códigos lingüísticos sino también en aprender la cultura de esa comunidad de hablantes. Poder leer y comprender a los clásicos del renacimiento me ha servido a nivel personal para profundizar más en las raíces de mi propia cultura y a valorarla dentro de un contexto global.

Hablemos ahora de los aspectos más relevantes que entran en funcionamiento cuando una persona es capaz de hablar con fluidez más de una lengua.

En general, podemos afirmar que cuando dos lenguas entran en contacto una de ellas es la dominante (lengua fuerte) y otra la dominada (lengua débil). Por el hecho de tener como lengua materna el español; ésta domina al italiano. Las relaciones lingüísticas que se crean entre ambas pueden clasificarse de la siguiente manera: Interferencia, transferencias de hábitos lingüísticos de la L1  a la L2.

En el nivel fonético-articulatorio se relaciona con el llamado “acento extranjero”; en el léxico, cuando aprendemos un nuevo concepto en la L2 y lo introducimos en un discurso de L1; sintáctico: en el orden de las palabras en la frase; préstamo, importación del léxico de otra lengua hacia la propia; calco, falsos amigos y cambios de código.

A pesar de haberme dedicado con esmero durante años al estudio del italiano, aún hoy comete errores provocados por la interferencia de mi L1; concretamente en los verbos auxiliares de los tiempos compuestos. En español nuestro verbo auxiliar por excelencia, el verbo haber; tiene su correspondencia con los verbos italianos: avere y essere. No son pocas las ocasiones en las que digo:”a me mi avrebbe piaciuto” en vez de:” a me mi sarebbe piaciuto”. Tampoco escasean los ejemplos de falsos amigos que existen entre ambos idiomas; entre los más comunes destacamos: Naturaleza: en italiano Natura por Naturalidad, en italiano significa Naturalezza; Salir: en italiano Uscire por Subir: en italiano Salire.

Con respecto al bilingüismo social en el Reino Unido hay que destacar las siguientes características. Mayoritariamente existe un grupo monolingüe dominante y otros bilingües de carácter minoritario.

Un ejemplo sería el idioma escocés (nombre vernáculo: Scots, Scotts, o Lallans) que es una lengua germánica hablada en algunas partes de Escocia, Irlanda del Norte y en el norte de la República de Irlanda. A pesar de que mayoritariamente los escoceses no la consideran como una lengua verdadera y no tiene estatus oficial en ninguno de los países donde se habla; el gobierno central aceptó el escocés como lengua regional y está reconocido como tal bajo la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales.

En cambio, el gaélico escocés sí es una de las lenguas oficiales de Escocia junto al Inglés desde el 2005. El gaélico escocés es enseñado en las escuelas y el gobierno regional promueve activamente su difusión intentando aumentar el número de alumnos que lo estudian cada año. Otro idioma que goza del estatus oficial junto al inglés es el galés; hablado en el País de Gales por un 22% de la población y siendo el idioma principal en la zona norte del país.  Hoy en día, muchas escuelas y universidades ofrecen la posibilidad de estudiar el galés junto al inglés.

En Inglaterra, los resultados del censo escolar elaborado por el Departamento de Educación indica que uno de cada seis estudiantes de primaria no habla Inglés como primer idioma; esto supone que 577,555 alumnos utilizan diariamente dos lenguas, como mínimo.

Muy parecida es la situación en la educación secundaria donde uno de cada ocho estudiantes habla con fluidez más de un idioma. En total, 1.007.090 de estudiantes entre los cinco y dieciocho años hablan más de una lengua; la cifra ha aumentado un 100% desde 1997.

El número de alumnos que no tienen el inglés como idioma principal varía dependiendo de la región y el colegio. En 2012 fue Birmingham donde se concentró el mayor número de estudiantes con un total de 60, 840 (un 40% del total del censo estudiantil) Según publicaba The Daily Telegragh (23-03-2012) hay 1,363 colegios de educación primaria, 224 de educación secundaria y  51 colegios de educación especial donde más de la mitad de los alumnos no tienen el inglés como idioma principal.

Tal y como indica la asociación para la promoción del estudio de idiomas Speak to the future, según el censo del 2011 el idioma más hablado aparte del inglés por los estudiantes en el Reino Unido son: Panjabi (113,195), seguido del Urdu (103,730), Bengali (85,210) y el polaco (47,135).

Los beneficios de ser bilingüe o multilingüe son numerosos. Las personas bilingües son capaces de activar dos idiomas al mismo tiempo, incluso en situaciones en las que solo necesitan uno. Son capaces también de procesar varias tareas al mismo tiempo y de descrismar rápidamente la información irrelevante que percibe su cerebro.

Un estudio sobre el mismo tema publicado en la revista ‘Neurology’ por Elen Byalistok (de Toronto) mostró que usar dos lenguas cada día conseguía retrasar una media de cuatro años la aparición de Alzheimer. Estudiar o hablar una L2 o L3 influye sobre la forma en que vemos e interpretamos la realidad que nos rodea.

Aprender otros idiomas consiste en conocer otra cultura, otra visión del mundo y, con esa experiencia, profundizar en la comprensión de nuestra lengua, nuestra cultura y por ende, del mundo en el que vivimos.

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Bibliografía:

Asunción Lande, N.C. Comunicación intercultural, en Fernández Collado, Dahnke, La Comunicación Humana. Ciencia Social, McGraw-Hill, México, 1986.

Berger, P. Gloibalización y cultura: Homogeneidad, diversidad, identidad, libertad en The Cato Institute, 2006.

Gardner, R.C. y Maclntyre, P. D. (1993). “A student’s contributions to second language leaming. Part 11: Affective variables.” Language Teaching, 26, págs. 1-11

Hamers, J. F & Blanc, M.(1989) Bilinguality and Bilingualism, Cambridge, Cambridge University Press.

Kroeber, AL., y C.Kluckhohn, “Culture: A critical Review of Concepts and Definitios,” Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Cambridge, Mass: Harvard University 47, 1952

Maalouf, A. (1999) Identidades Asesinas. Alianza. Madrid. 1999

Marcos, F y García, M.V (2010). Contenidos. Lengua, cultura y bilingüismo.

Rodrigo, M. (1999). Comunicación intercultural. Barcelona. Anthropos

Ruthly, Sharon, Orientations to Intercultural Communication, Chicago: Scientific Research Associates ModCom Series, 1976

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