El individuo frente a la tribu: análisis para entender la cultura e idiosincrasia británica

La cultura no ha sido nunca un concepto fácil de definir. En occidente, la palabra “cultura” tal y como la entendemos hoy, aparece en el siglo XVIII.  Una revisión de las definiciones que sobre el término se han dado (Kroeber y Kluckhohn, 1952) descubrió que existen más de 164, siendo consideradas todas ellas como factibles pero sin poder ser consideradas cada una de ellas como definitivas. Leer en PDF

Los clásicos entendían la cultura como el desarrollo de las capacidades específicamente humanas que, regidas por ciertas normas, permitían obtener resultados culturales.

Hoy está considerablemente aceptada una formulación que, partiendo de Malinowski, entiende la cultura como la suma de respuestas dadas a las necesidades elementales del Ser Humano, tales como alimentarse, reproducirse, comunicarse, etc.

Estas respuestas, como habían anticipado los griegos, terminan por convertirse tan indisolubles para la Humanidad como las necesidades primarias. Peter Berger entiende la cultura desde:” su sentido social científico convencional: como las creencias, valores y, estilos de vida de la gente común en su existencia diaria” (Berger 2006).

Otros autores han comparado la  cultura como un iceberg en el sentido de que solo una parte de ella puede ser percibida, mientras que el resto (la más importante) permanece oculta (Ruthly, 1976).

Acorde con estos antecedentes el enfoque que utilizaremos en este artículo es aquel que define la cultura como:” un sistema de símbolos compartidos, creados por un grupo de gente para permitirle manejar su medio ambiento físico, psicológico y social” (Asunción 1986).

Así, la cultura ayudará a los miembros de las comunidades donde reside no solo a comprender mejor el mundo donde viven sino también a interactuar con otros miembros de la sociedad. La cultura se manifiesta y se construye mediante la interacción cultural entre las personas y como esta es una creación del ser humano, el término jamás podrá estar definitivamente construido ya que siempre está en proceso de construcción.

Partiremos por tanto de un concepto interaccionista y comunicativo de la cultura, entendiéndola como un elemento variable y dinámico que proporciona el contexto adecuado para que surja la comunicación entre las comunidades de vida. La cultura es por sí misma un sistema de comunicación. (Asunción 1986).

Históricamente el Reino Unido ha sido una nación en la que por diversos motivos cientos de culturales han encontrado el lugar adecuado para establecer sus comunidades.

Fue a partir de la segunda del siglo XX, y muy especialmente a partir de la segunda guerra mundial, cuando cientos de comunidades provenientes de Europa y del Commonwealth conformaron un cuadro cultural cuya variedad étnica y racial ha hecho de esta nación una de las más multiculturales del viejo continente.

Si aceptamos la idea interaccionista de la cultura, toda cultura es básicamente cultural. Y no podía ser de otra forma en cuanto a la cultura británica se refiere, la cual ha recibido influencias desde los primeros pobladores procedentes del norte de Europa, pasando por los pre-celtas ,Celtas,  Romanos, Anglosajones y Normandos. Todas estas comunidades de vida han ido formando y construyendo la actual cultura británica durante siglos hasta hoy en día.

Los últimos datos del Office for National Statics  correspondientes al censo del 2011, indican que el 13% de la población (7.5 millones) de los residentes permanentes en Inglaterra y Gales nacieron fuera del Reino Unido. Una vez más, los indios son la comunidad mayoritaria del país, seguidos por polacos y pakistaníes (ver gráfico 1).

Un dato especialmente interesante que se deriva del análisis del censo es que, en contra de la opinión general, Inglaterra y Gales no ocupan los primeros puestos dentro del ranking de naciones de la Unión Europea con mayor número de residentes nacidos fuera de sus fronteras. El primer lugar le corresponde a Luxemburgo, seguido de Chipre y Lituania. Para encontrar a Inglaterra y Gales tenemos que descender hasta el noveno puesto, inmediatamente después de España. (Ver gráfico 2). Blancos británicos, indios, pakistaníes, negros africanos, negros del Caribe, chinos, asiáticos; la variedad étnica y cultural del Reino Unido es vastísima y, por regla general, las relaciones entre ellas discurren con absoluta normalidad y naturalidad.

Asumir, como lo hemos hecho unos párrafos antes, la concepción interaccionista de cultura supone aceptar que no hay culturas mejores ni peores; aceptando que no hay jerarquías entre culturas y que todas ellas son dignas y merecedoras del mismo respecto. (Rodrigo 1999).

Somos conscientes de que en ocasiones pueden producirse fricciones entre culturas provocadas en su mayoría por malentendidos en la interpretación de los mensajes emitidos por parte de cada comunidad cultural. El éxito o fracaso de una comunicación dentro de un contexto intercultural o pluricultural requiere un mínimo de conocimiento sobre la otra u otras culturas y también en ocasiones, no pocas dosis de esfuerzo para comprender la complejidad de algunas creencias culturales.

Ni siquiera una sociedad multicultural como la británica ha podido librarse de grupos fundamentalistas que buscan interesadamente seducir ideológicamente a una parte de la población socialmente marginada mediante soflamas xenófobas o abiertamente racistas.

Es el caso del Partido Nacionalista Británico (British National Party) quienes pretenden mostrar la cultura británica como pura y superior sin estar “contaminada” por el resto de realidades culturales, basando su programa político en una visión estática y esencialista de la cultura:

“All these facts point inexorably to the overwhelming and extinguishing of Britain and British identity under a tsunami of immigration. To ensure that this does not happen, and that the British people retain their homeland and identity, we call for an immediate halt to all further immigration”.

Considerar la multiculturalidad como un tsunami de inmigración y pretender reafirmar la cultura británica mediante la negación del resto no es un fenómeno nuevo; ha ocurrido desde hace siglos y ha sido fuente y origen de conflictos bélicos.

El novelista y ensayista francés, Amir Maalouf, ha sido quien mejor reflejó la problemática cultural desde la perspectiva de la identidad personal a través de su libro Identidades Asesina. Maalouf llama “locura asesina” propensión de nuestros semejantes a transformarse en asesinos cuando sienten que su “tribu” está amenazada.

El término “identidad” empieza reflejando una aspiración legítima, y de súbito se convierte en un instrumento de guerra utilizado por los “cabecillas” de cada comunidad que defiende una identidad “tribal” “auténtica, verdadera frente a la intrusión de otras culturas; otros “tsunamis culturales”. Una cultura no evoluciona sino es “a través del contacto con otras culturas”.

Aquellos que creen en la pureza y en la autenticidad de la “identidad británica” se sorprenderían al conocer como uno de los símbolos culinarios de la cultura culinaria, el Fish & Chips, proviene de los judíos españoles y portugueses; o como la bebida nacional: la cerveza, ya se consumía hace 6.000 años en Egipto o incluso como los tradicionales Pubs ingleses no son sino una adaptación moderna de las tabernae de la época de la colonización romana de Gran Bretaña (año 43 d.C.) donde los viajeros podían descansar y tomar algo a lo largo de la nueva red de carreteras.

Simplemente haciendo una mirada pluricultural a nuestro alrededor basta para darnos cuenta de:” la cantidad de manifestaciones culturales que se consideran como propias y que tuvieron su origen en comunidades de vida que en la actualidad se las considera culturalmente distintas” (Rodrigo 1999).

La religión cristiana sigue siendo la mayoritaria para el 59.3% de la población (33.2 millones de personas) dato que coincide con los resultados de la radiografía sociocultural de mi entorno; la segunda religión con mayor número de creyentes en Inglaterra y Gales es el Islam con un 4.8% de la población, o lo que es lo mismo (2.7 millones de personas). Resaltar que casi un cuarto de la población (14.2 millones de personas) declara no tener religión. Es igualmente significativo el descenso que ha sufrido el número de personas que se consideran cristianas desde el 2001 hasta el 2011 (pasando de un 71,7% a un 59,3%); (ver gráfico 3). Este dato contraste con el avance que en estos diez años ha tenido el número de acólitos del Islam (pasando de un 3.0% a un 4.8%); convirtiéndose con mucha diferencia en el grupo religioso minoritario más número del Inglaterra y Gales. (Ver gráfico 4).

La práctica totalidad de los miembros de las comunidades de las que formo parte utilizan diariamente teléfonos inteligentes y ordenadores tanto para uso profesional como para sus ratos de ocio. Todos admiten la importancia de poder comunicarse y de acceder a la información que necesiten en cualquier momento y situación.

El utillaje empleado por una determinada civilización en un tiempo y espacio concretos en lo que denominamos cultural material (Marcos 2010) Reconocen que la producción, reproducción y distribución de la información es uno de los principios constitutivos de la sociedad actual. Expresar distanciamiento y desconfianza hacia sus representantes políticos, hecho que obtuvo su materialización en el alto número de abstenciones de las pasadas elecciones del 2010.

Es bien conocido el amor de los británicos por el té, descubierto en el año 2737 a.C., por el emperador chino Shen Nung. La mayoría son extraordinariamente disciplinados y exquisitos con los saludos y los buenos modales. En contraste con el español, el inglés utiliza mucho más recurrentemente el estilo indirecto para pedir o solicitar algo. Hay consenso entre los miembros de las comunidades de las que formo parte en considerar la educación y la familia como factores muy importantes en su vida y en considerar el respeto a los derechos de las otras personas como el principio sobre el que rigen sus vidas.

Ninguno de los entrevistados se consideran patriotas pero más de la mitad de ellos reconocen que tras las Olimpiadas de Londres 2012 han vuelto a mostrar los símbolos nacionales de su país.

Todo programa que pretenda enseñar una lengua extranjera no puede obviar los contenidos culturales de la comunidad hablante a la que pertenece esa lengua.

En ocasiones, los condicionamientos personales de nuestros alumnos podrán condicionar el proceso de enseñanza en sí mismo e incluso influir en la dirección adoptada por el curso. Por esto, consideramos importante determinar los patrones culturales de nuestros estudiantes desde el inicio utilizando, por ejemplo, la adaptación que hizo Slagter de los test de actitud sociolingüístico a la enseñanza de lenguas extranjeras.

Evitar las generalizaciones y los estereotipos culturales, mantener una actitud abierta hacia el cambio olvidándonos del etnocentrismo y aceptando en cierta manera un relativismo cultural puede ayudarnos a que la comunicación con los miembros de otras culturas se realice con éxito y que se produzcan número muy limitado de “malentendidos” provocados por nuestra diferente visión de la realidad.

Bibliografía:

Asunción Lande, N.C. Comunicación intercultural, en Fernández Collado, Dahnke, La Comunicación Humana. Ciencia Social, McGraw-Hill, México, 1986.

Berger, P. Globalización y cultura: Homogeneidad, diversidad, identidad, libertad en The Cato Institute, 2006.

Gardner, R.C. y Maclntyre, P. D. (1993). “A student’s contributions to second language leaming. Part 11: Affective variables.” Language Teaching, 26, págs. 1-11

Hamers, J. F & Blanc, M.(1989) Bilinguality and Bilingualism, Cambridge, Cambridge University Press.

Kroeber, AL., y C.Kluckhohn, “Culture: A critical Review of Concepts and Definitios,” Papers of the Peabody Museum of American Archaeology and Ethnology, Cambridge, Mass: Harvard University 47, 1952

Maalouf, A. (1999) Identidades Asesinas. Alianza. Madrid. 1999

Marcos, F y García, M.V (2010). Contenidos. Lengua, cultura y bilingüismo.

Rodrigo, M. (1999). Comunicación intercultural. Barcelona. Anthropos

Ruthly, Sharon, Orientations to Intercultural Communication, Chicago: Scientific Research Associates ModCom Series, 1976

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s