Mi diario de clase: Confesiones de un profe de ELE

A pesar de haber vivido con anterioridad otros “primeros días” no puedo evitar tener una cierta sensación de intranquilidad. No es nerviosismo sino incertidumbre hacia lo que voy a encontrarme: una materia de estudio nueva para mí, un entorno físico desconocido y un grupo humano lleno de incógnitas.

A continuación: mi diario de clase escrito durante el tiempo que duró el curso de formación de profesores de español como lengua extranjera, celebrado en International House Madrid en el mes de julio del 2010.

DIARIO DE CLASE (05/07/2010)

Primer día de clase y primera toma de contacto con los que serán mis compañeros durante las siguientes cuatro semanas del curso.

A pesar de haber vivido con anterioridad otros “primeros días” no puedo evitar tener una cierta sensación de intranquilidad. No es nerviosismo sino incertidumbre hacia lo que voy a encontrarme: una materia de estudio nueva para mí, un entorno físico desconocido y un grupo humano lleno de incógnitas.

Quizá, esas mismas sensaciones que he tenido hoy: intranquilidad e incertidumbre; sean las mismas que sienten los estudiantes de español como lengua extranjera en su primer día de clase. Y es por este motivo, por lo que considero importante intentar tranquilizar al alumno desde el inicio de la lección a través de actividades tendentes a rebajar la tensión provocada por un entorno y una materia no familiares y que me servirá además, no solo para romper el hielo y obtener información del alumno útil para mi labor sino también para diagnosticar su nivel de conocimiento.

Determinar cual es el nivel de cada alumno ayudará a establecer las medidas necesarias para conseguir los objetivos del curso y permitirá una óptima adecuación a las necesidades individuales de cada uno de ellos.

Desde el comienzo me ha quedado clara la importancia que tiene el lenguaje no verbal en la enseñanza de un idioma extranjero. Gracias a la mímica y a la gesticulación, podemos llegar a comprender el significado de una palabra completamente desconocida hasta el momento.

Al inicio, su sonido parecerá impronunciable, pero gracias a la ayuda del profesor, al material didáctico y a la repetición (conjunta – para dar seguridad y confianza- e individual) poco a poco nos iremos acostumbrando a su sonido hasta ser capaces de: memorizarla y pronunciarla.

Enseñar no es fácil; de hecho, estoy aquí para aprender a enseñar. Supongo que hay muchos y muy variados métodos de enseñanza. Yo concibo el papel del profesor como el de un guía que acompaña al alumno durante su proceso de aprendizaje pero que es éste quien se enfrenta a sus problemas, reflexiona, deduce y saca sus propias conclusiones.

El buen profesor es aquel que motiva a sus alumnos y que consigue sacar lo mejor de cada uno de ellos. La tarea no es fácil y requiere un aprendizaje profundo no solo de conocimientos lingüísticos, sino también, de conocimientos psicológicos y pedagógicos. Quedan a partir de hoy cuatro semanas para aprenderlos y años por delante para ponerlos en práctica.

DIARIO DE CLASE  (06-07-10)

Estudiar una lengua extranjera es una labor que supone un alto grado de exigencia y compromiso por parte del alumno, pero esta tarea no tiene porque ser aburrida.

De hecho, considero que los alumnos que consiguen mejores resultados son aquellos que además de haberse entregado de una manera constante y decidida al estudio del idioma; disfrutan y se divierten con su aprendizaje.

Es igual de importante aprender lo que no se sabe como no olvidar lo que ya se ha aprendido, por ello considero que las actividades de precalentamiento cumplen a la perfección esta doble finalidad: aprender y divertir. Pero no solo, puesto que sirven igualmente para crear un clima ameno y participativo donde todos los alumnos interactúen y cooperen entre sí, logrando un adecuado clima de estudio en el aula.

Una vez estudiada la teoría del procesamiento de la información me he dado cuenta de cuanto trabajo y dedicación del profesor hay detrás de cada una de sus clases.

En contra de lo que pensaba, hay un margen muy pequeño a la improvisación y muy pocos temas se dejan al azar.

El profesor conoce y domina en todo momento el tempo de la clase. Ha planificado las actividades con una orden lógico y secuencial buscando en todas ellas un fin u objetivo previamente fijado.

Hoy hemos estado estudiando cómo hacer una adecuada presentación del lenguaje y una vez terminada la clase he concluido que: explicar y/o enseñar una lengua a extranjeros no es un trabajo fácil porque requiere ya no solo un profundo conocimiento y dominio del español sino también de otras habilidades como: una excelente capacidad comunicativa y motivacional, además de unas dosis de psicología que considero solo puede adquirirse con años de experiencia.

El método de estudio que estamos usando es el mismo que aplican a sus alumnos los profesores de español en Internacional House.

Una forma de aprender y de enseñar que convierte a los alumnos en protagonistas de su aprendizaje adoptando el profesor un papel de guía o acompañante. Aprender a pensar y a buscar razonamientos lógicos, a deducir y reflexionar sobre un modelo y un concepto aportado anteriormente donde el profesor inicia y orienta pero que es el propio alumno quien de forma autónoma valora y saca sus propias conclusiones.

Está claro que el papel del profesor es insustituible pero lo que cambia, al menos con respecto a los modelos de enseñanza que conocía hasta el momento, es el protagonismo y el peso que cada uno de ellos tiene en el procedimiento de aprendizaje.

DIARIO DE CLASE (07/07/2010)

Tras la sesión de hoy y una vez estudiados los conceptos que hacen referencia a la gestión del aula, podría establecer varios puntos de conexión entre: el director de una orquesta sinfónica y el profesor de ELE; así como entre los músicos y los alumnos. ¿Por qué?

En primer lugar; una orquesta sinfónica es una agrupación musical que cuenta con una gran variedad de instrumentos musicales y donde el director cumple una función clave. En estos primeros días nos han enseñado que es imposible que todos los alumnos de una clase tengan el mismo nivel, de la misma forma que dentro de una formación musical habrá, por ejemplo: violinistas virtuosos y otros con menos talento.

En segundo lugar; el papel del director consiste en dar coherencia a las piezas musicales, igual que el profesor, quien tiene que mantener en todo momento una secuencia lógica dentro de toda la unidad didáctica. Si el director se equivoca, los músicos fallan.

Si el director no utiliza adecuadamente su batuta: bien porque corre demasiado, porque no se encuentre dentro del campo visual de todos los intérpretes o porque sus gesticulación no sea la correcta, los músicos fallan, todos sin excepción, aquellos con menos talento pero también los más brillantes. En cambio, si durante los ensayos se ha practicado suficiente y corregido los errores, si el director ha dado libertad a sus músicos manteniendo un papel de acompañante secundario huyendo de la fama y del estrellato; en ese caso la música fluirá gracias a la interpretación coordinada de los interpretes y el trabajo previo del director.

“La gramática es un instrumento al servicio de la comunicación”

Sin lugar a dudas esta frase clave del día y la situaría en el vértice de la pirámide que representa las reglas de un método de estudio basado en la autonomía y la auto-dirección del alumno. Conseguir que un alumno saque sus propias conclusiones o deduzca una regla gramatical gracias a un ejemplo, considero que es lo más difícil del proceso de aprendizaje y un gran reto para cualquier profesional de la docencia, sea de ELE o de cualquier otra materia.

Y pienso que supone un enorme reto porque implica un cambio radical en la concepción del propio papel del profesor y del de los alumnos.

El profesor ya no responde a todas las preguntas, forma, da los instrumentos y son los propios alumnos quienes tendrán que conseguir por ellos mismos llegar a las conclusiones a traves de un método lógico de razonamiento. De esta forma convertimos a los alumnos en actores principales de su propio aprendizaje.

DIARIO DE CLASE (08-07-10)

Igual que para poder hablar un idioma extranjero es importantísimo su práctica diaria, para aprender a enseñar el español como lengua extranjera es básico aplicar desde el inicio los conocimientos teóricos que hemos ya asimilado.

Sería ilógico que utilizáramos para nuestro propio aprendizaje un método de enseñanza aburrido y estático cuando lo que pretendemos es enseñar español de una forma amena, participativa y dinámica para los alumnos.

Por todo ello, desde el inicio del curso el profesorado ha estado haciendo una labor constante para interpretar y aplicar los fundamentos teóricos que eran necesarios explicar. La sesión de hoy ha sido exclusivamente práctica.

Durante las tres clases anteriores hemos almacenado una gran cantidad de conceptos, nuevos para la mayoría, en muy poco tiempo y era necesario una consolidación y fijación de ideas.

La repetición de diferentes actividades, por parte del profesorado y de los alumnos que tenían por objeto la práctica de la presentación del lenguaje, han servido para que observáramos los pasos secuenciales que hay que seguir en todo momento.

Como la mejor forma de aprender es la práctica, me ha alegrado que desde el primer día del curso utilicemos material audiovisual con grabaciones de clases reales donde podemos ver la aplicación práctica de algunos de los contenidos vistos hasta el momento.

Observando esas grabaciones he concluido que: Primero: hay que conseguir empatizar lo antes posible con el alumno, de esta forma aumentará su predisposición al estudio, mejorará sus resultados y aumentará su motivación, elemento clave en todo el proceso de aprendizaje.

Segundo: hay que conseguir que el alumno se divierta, o dicho de otro modo, hay que evitar a toda costa el aburrimiento, convirtiendo la clase en un espacio de formación participativo y dinámico. Tercero: es necesario saber y conocer en todo momento qué quiero enseñar y cómo quiero hacerlo, porque de esa forma iré guiando a los alumnos hacia los objetivos que tengo establecidos para la sesión o unidad correspondiente.

Estoy satisfecho y contento por el elevado número de prácticas que hasta ahora estamos realizando desde el primer día: precalentamiento, actividades de iniciación, observación de clases prácticas y presentaciones del lenguaje.

DIARIO DE CLASE (09-07-10)

Una vez que hemos estudiado y practicado como hacer una buena presentación del lenguaje corresponde ahora hacer prácticas centradas en la forma.

El objetivo de esta parte de la sesión es darnos a conocer las diferentes actividades que existen, que veamos cuales son los procedimientos, niveles adecuados para cada actividad y el tipo de material necesario.

Considero adecuado conocer las actividades más habituales en la enseñanza del ELE porque de esa forma podemos adecuarlos a nuestras necesidades como profesores, dependiendo del número de alumnos que tengamos, su nivel o incluso combinar dos o más actividades según la materia que queramos practicar.

La frase clave de hoy es esta: “Una actividad muy fácil puede desmotivar, en cambio una actividad difícil puede generar frustración”.

De ahí que sea fundamental, tal y como dije en mis primeros comentarios, conocer desde el primer día el nivel de los alumnos para no aburrir con ejercicios fáciles a aquellos que tienen un nivel más elevado que el resto.

Encontrar el grado justo de dificultad a todos los niveles lo considero prácticamente imposible y lo que tendré que preparar serán una serie de recursos o estrategias que utilizaré conforme me sean necesarias; a saber: tener preparada una segunda actividad o variante de la primera para aquellos alumnos que hayan terminado antes que la mayoría de la clase para tenerlos ocupados y que no distraigan al resto.

Hoy he comenzado a trabajar intensamente con mi equipo de prácticas. Percibo  buena predisposición y una actitud de trabajo muy positiva. La colaboración entre todos será fundamental. Hay ganas de hacer las cosas bien y eso me gusta. Se nota que estamos intranquilos, el lunes llegarán los alumnos y no sabemos qué nivel vamos a encontrarnos.

Mientras llega el momento, intentamos dar coherencia a la clase del próximo lunes, algo muy difícil puesto que seremos los seis miembros del equipo los que intervendremos. La clase servirá para comprobar el nivel de cada uno de ellos, para presentarnos y realizar las actividades propias de un primer día.

El material de clase está listo, todos hemos colaborado en ello. Hoy finaliza mi primera semana de curso, el próximo lunes empezará con otro” primer día”.

DIARIO DE CLASE (12-07-10)

Primera clase práctica del curso con alumnos reales. Habíamos establecido como objetivos comunicativos para esta sesión: entrar en contacto con los alumnos y que conocieran ciudades de España.

Y como objetivos lingüísticos: el presente de indicativo. La mayoría de los alumnos son incapaces de entender frases sencillas de uso cotidiano y no pueden dar información personal básica sobre ellos: nombre, edad y nacionalidad sin cometer errores.

Las actividades previstas para la sesión, desde el precalentamiento hasta la actividad final (basada en la forma) no han conseguido atraer la atención de los alumnos, seguramente por una mala explicación de las instrucciones. Han faltado ejemplos claros y aclaraciones más sencillas y directas. Este será uno de los puntos claves que tendremos que mejorar: precisión y exactitud en las instrucciones. La corrección será otro de los objetivos a mejorar durante las próximas tres semanas, ya que dos de los cinco alumnos dominan el portugués y mezclan y confunden continuamente palabras y expresiones.

Gracias a esta primera sesión hemos conseguido descubrir cual es el nivel real de los alumnos, y pese a no haber conseguido los objetivos que nos habíamos marcado en el momento de la planificación, si nos hemos dado cuenta de todo el trabajo que tenemos por delante.

Observando al resto de mis compañeros me doy cuenta de la importancia que tendrá la gesticulación y mímica en este grupo. El apoyo visual deberá estar presente en todas las instrucciones, explicaciones y actividades que hagamos. La primera clase es un punto de inicio. Hay muchas cosas que corregir y mucha tarea por hacer. Tenemos que mejorar la corrección y las instrucciones, haciendo nuestro lenguaje mucho más directo.

Hacer valoraciones individuales de las actuaciones de mis compañeros, cuando cada uno de nosotros hemos intervenido 15 minutos es muy dificil. Sí puedo comentar que a nivel personal me he encontrado muy a gusto, que en ningún momento he sentido nervios o ansiedad, al contrario, he probado una sensación novedosa que me agrada.

Quizá sea porque aún no disponga de suficientes elementos de juicio, pero estoy satisfecho con el desarrollo de esta primera clase, siendo consciente tambien de todos los errores que habrá que mejorar para futuras sesiones.

DIARIO DE CLASE (13-07-10)

¿Cómo reaccionar ante el silencio del aula? ¿Qué hacer cuando después de haber dado las instrucciones los alumnos continuan inmóbiles mirándote a la cara sin haber entendido nada?

Quizá sean estos, dos de los principales temores de un profesor de lengua extranjera. El profesor tiene que tener previstas varias “salidas de emergencia” es decir, alternativas ya pensadas ante problemas que puedan surgir en el aula.

Ello se consigue trabajando mucho la anticipación de problemas, aunque personalmente opino que es imposible prever todas las incidencias o dificultades que puedan surgir en una sesión.

Esta ha sido la conclusión que he sacado tras la actuación de mi compañera en el precalentamiento. Para la sesión de este día habíamos establecido como objetivos comunicativos: determinar lo que está y no está permitido en la clase; y como objetivos lingüisticos: expresar prohibición y obligatoriedad.

Gracias al apoyo visual creado por un magnífico material considero que los alumnos sí han entendido las diferencias entre prohibición y obligatoriedad, aunque habría sido adecuado dedicar un tiempo más elevado a las preguntas de comprobación y de verificación.

Tras el comentario de la clase anterior, fijamos como uno de los objetivos principales la corrección y pese a haber mejorado con respecto al día anterior no he corregido lo suficiente y ahora nos presentamos con el problema de que los dos alumnos que hablan portugués puedan llegar a contaminar al resto de la clase.

Tras la reflexión inmediatamente posterior a la sesión, tengo sensaciones contrapuestas; me he sentido a gusto y cómodo durante mi intervención pero voy dándome cuenta de todos los errores y de todos los puntos que habría que mejorar: controlar mi volumen, suprimir el ECO, gestionar más eficazmente el tiempo de mi intervención, gesticular más, etc.

La frase clave de esta sesión es:” No improvisar y tener muy preparados los ejemplos”, estoy de acuerdo y creo que solamente con un profundo análisis de la lengua sea posible hacer más directo nuestro lenguaje y anticiparnos a los posibles problemas que puedan surgir para poder así pensar en las futuras soluciones.

DIARIO DE CLASE (14-07-10)

Por primera vez adopto el papel de observador en una clase práctica que perseguía como objetivos comunicativos, para esta primera sesión: hablar de acciones habituales y como objetivos lingüísticos: reforzar el presente de indicativo.

A diferencia de las dos clases anteriores, los alumnos han estado más participativos aunque continuamos cometiendo errores de gran importancia: el tiempo de habla del profesor aún es demasiado elevado y pese a mejorar las instrucciones considero que aún tiene que ser más claras.

La llegada de dos alumnos de habla portuguesa hace que tengamos que prestar mayor atención a las expresiones y a la corrección y repetición continua en español. Aún tenemos que mejorar la contextualización, preparar bien esas “salídas de emergencia” para resolver problemas inesperados e insistir con la gesticulación y la mímica. La clase de hoy ha tenido mayor empaque que las anteriores aunque tenemos que prestar mayor atención a la coordinación entre los dos grupos para no pisar los objetivos de la sesión del siguiente día.

Pero no todo es negativo: los alumnos empiezan a interactuar entre sí y el ambiente en el aula es relajado y está favoreciendo que los alumnos con menor nivel se atrevan a participar. Aún quedan muchas cosas por mejorar pero soy optimista y creo que vamos por el buen camino.

DIARIO DE CLASE (15-07-10)

Me corresponde iniciar hoy la segunda y última sesión de la unidad didáctica iniciada ayer y que perseguía como objetivos lingüísticos los adverbios de frecuencia.

Noto como conforme van aumentando mis conocimientos y me doy cuenta de los errores cometidos en días pasados, estoy más atento de no volver a repetirlos. Pese a ello; no estoy contento con mi intervención.

No he logrado los objetivos particulares que me había marcado para hoy: mejorar las instrucciones e insistir con las correcciones del portugués al español. Pese a todo, ha sido la sesión en la que han participado más los alumnos; el calentamiento ha sido un éxito y estoy mejorando la gesticulación y la mímica. Las frases clave de hoy son:” La mejor instrucción es un ejemplo exácto y directo de lo que tienen que hacer los alumnos” y “Cuando ordenamos leer a un alumno, este tiene que saber con qué finalidad”

Pese a ser muy autocrítico, los errores son más fáciles de observar en otra persona que en uno mismo, es inevitable. El profesor tiene que controlar en todo momento su tiempo de habla: ser más directo, más conciso, no dispersarse. Hay que perder el miedo al silencio del aula y eso solo se consigue: habiendo realizado previamente un minucioso trabajo de preparación y de análisis del lenguaje, pensar qué instrucciones voy a dar y qué ejemplos voy a poner.

En esta sesión, gracias a los comentarios de la tutora posteriores a la clase, me he percatado de dos circunstancias que había pasado por alto y creo que en alguna ocasión he cometido.

Hay que evitar en lo posible hacer ECO, pero si lo hacemos hay que utilizar siempre la misma persona. El segundo concepto que he aprendido hoy es la autocorrección por escrito, que encuadra a la perfección en el modelo de aprendizaje que estamos practicando, es decir: que el alumno sea autónomo, que  piense y saque él mismo sus propias conclusiones bajo un razonamiento lógico de la lengua. En las actividades por escrito siempre se corregirán individualmente, la novedad consiste en el modo de corregir. Indicaremos al alumno dónde se encuentra el error para que sea él quien infiera y se autocorrija.

Estos dos supuestos no habían aparecido, o al menos no había reparado en ellos, durante las clases teóricos y los considero de gran utilidad y muy valiosos para el futuro.

DIARIO DE CLASE (16-07-10)

Quizá fuera por lo abstracto de la materia o por el cansancio acumulado durante toda la semana pero lo cierto es que la sesión teórica de hoy ha resultado menos dinámica de lo habitual. Pese a ello, soy consciente de la importancia de la clase ya que una de las tareas que tendremos que hacer en un futuro como profesores de ELE es la planificación de unidades didácticas.

Muy probablemente, el estudio de una gran cantidad de terminología en un breve periodo de tiempo ha confundido a unos alumnos, entre los cuales me incluyo,  poco acostumbrados a este léxico específico. No obstante, tras la observación de los ejemplos prácticos y sobre todo, tras la lectura del artículo de Sheila Estaire, los conceptos explicados durante la clase han quedado mucho más claros.

Tras una breve presentación del MCER; documento que todo profesor de ELE debería leer, o por lo menos, consultar periódicamente, hemos alcanzado uno de los temas que más interés o curiosidad suscitaba entre los alumnos desde el primer día de clases: los niveles. Pienso que ha sido acertada la decisión de retrasar su explicación hasta la sesión de hoy puesto que existe una relación directa entre las dos materias: la planificación de unidades didácticas y los niveles comunes de referencia.  Estos últimos se convertirán desde el día de hoy en valiosos instrumentos tanto de planificación como de evaluación.

La frase clave de hoy no es original puesto que desde el inicio del curso el profesorado nos lo ha dejado claro:” La clase homogénea no existe” Pero gracias a estos niveles, que actúan como planes de estudio, podemos adecuar las actividades que se hacen en clase a los conocimientos que el MCER exige para el nivel donde nos encontremos.

Otra herramienta que deberá acompañar al profesor de ELE durante toda su trayectoria es el plan curricular elaborado por el Instituto Cervantes. Por lo poco que he podido trabajar con él, es una excelente herramienta que sirve entre otros usos: para adecuar el lenguaje y las expresiones que utiliza el profesor dentro del aula con relación al nivel de los alumnos.

Por el momento creo que con entender los conceptos es suficiente, y así también lo ha entendido el profesorado; puesto que progresivamente las unidades didácticas van teniendo menos información y somos los alumnos quienes sin darnos cuenta poco a poco estamos haciendo nuestras planificaciones hasta que llegue el momento en el que tengamos que planificar una unidad didáctica sin ayuda, pero eso es otra historia y merece ser contado en otro momento.

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